Antecedentes, escenario y justificación del proyecto

En todo el mundo, las vidas de unos 1.500 millones de estudiantes y sus familias se han visto significativamente afectadas por los cierres de escuelas causados por el brote de COVID-19 (UNESCO, 2020). Los gobiernos han respondido impartiendo clases de manera remota, principalmente en línea, para garantizar que los alumnos puedan continuar con su formación.
Sin embargo, esta medida no es efectiva para todos los 1.500 millones de estudiantes afectados. En particular, aquellos que cuentan con alguna necesidad educativa especial (NEE) y más si no disponen de un contexto familiar mínimamente funcional, que permita el aprendizaje autónomo de estos estudiantes. Además, habría que sumarle el hecho de que, en muchos casos, existe un inadecuado o nulo seguimiento por parte del equipo docente debido a múltiples causas, entre las que se encuentran principalmente la falta de formación en contextos digitales y la falta de recursos o herramientas tecnológicas.
En un sencillo estudio realizado mediante encuestas con una muestra de 113 familias sobre “¿Qué nota pondrías a la tutoría escolar que tu hijo ha recibido durante el confinamiento?”, los resultados reflejan una brecha en la atención tutorial que han recibido sus hijos. A partir de estos datos, se observa que el 44,25% de las familias suspenden al tutor o tutora de su hijo o hija, alcanzando un 18,58% aquellos que les califican con un 0. Entre el 55,75% de las familias que aprueban la atención tutorial, el 23,01% evalúa con un 10 ese seguimiento durante estos meses (Martínez-Domínguez, 2020).
Por tanto, la “brecha escolar” es mucho más grande cuando concurren diferentes aspectos colaterales: la “brecha familiar”, la “brecha tutorial” y la “brecha digital”, con sus dos vertientes. Es decir, por un lado, las limitaciones de terminales en las familias para que todos los hijos puedan seguir sus clases. Y, por otro, se ha constatado que el 40% de docentes carecen de la competencia digital necesaria para lograr que sus estudiantes participen de la enseñanza online (OECD, 2019).
Además, para atender a los estudiantes con discapacidad o con NEE, se requiere más tiempo y recursos especialmente diseñados y adaptados, lo que supone una dificultad mayor. De hecho, se constata que la desatención de este tipo necesidades educativas más específicas es mucho más acentuada que la falta de atención frente a las necesidades educativas generales (UNICEF, 2020).
También existen indicios de una “brecha sexual”, pues las niñas tienen más posibilidades de quedar atrasadas escolarmente por desajuste en las cargas domésticas y falta de tiempo disponible, derivación a tareas sanitarias de cuidado de enfermos, violencia doméstica y sexual.
Este proyecto de cooperación está inscrito en la línea de investigación de aprendizaje-servicio, aprendizaje autónomo y TIC al servicio del aprendizaje, que de forma emergente se incluye dentro del grupo de investigación FERSE de la URJC.
Sistema de Aprendizaje Autónomo Sostenible (SAAS)
SAAS está diseñado para que cada estudiante descubra su propio sistema eficaz para manejar la información y la inspiración que proceden tanto del exterior como interior de la propia persona, de forma acertada y sosegada, y en la medida que van desarrollándose, van desencadenando sus propios recursos de trabajo interior con autonomía, consolidándose en un sistema genuino por medio del hábito de estudio, y cristalizado en la personalidad gracias a la identificación académica con la excelencia.
Una excelencia entendida, no en lograr “un producto altamente capacitado” que ensoberbece, angustia o frustra… sino la excelencia con valores que conduce a las emociones positivas, basada en la aceptación de las propias posibilidades y limitaciones, que busca desarrollar los propios talentos, los que cada uno tenga, con plena satisfacción, movido por el propio entusiasmo y el pensamiento profundo.
SAAS goza de la garantía que ofrece un grupo de profesionales de la educación cualificados, la experiencia positiva de los años transcurridos aplicando los programas y mejorándolos año a año y consolidándose dentro del proyecto curricular del centro, y el rigor y fiabilidad científica que ofrecen las distintas investigaciones relacionadas con la materia, que no hacen más que confirmar que estamos en la vanguardia de la educación contemporánea.
Esta propuesta no es un verso suelto en el marco educativo y científico, sino que se alimenta de los descubrimientos de muchas ramas de la ciencia que aumentan considerablemente nuestra comprensión sobre lo que significa estudiar para saber; desde los procesos neuronales que ocurren durante el aprendizaje, hasta la influencia que tiene la cultura en lo que los estudiantes perciben y asimilan, así como los procesos internos de identificación con las ideas, el valor de las intuiciones, etc.
SAAS se despliega como un conjunto de acciones instructivas y formativas mucho más ricas que cualquiera de los tradicionales “cursos de técnicas de estudio”, “estudio dirigido” o similares desarrollados en el pasado con mayor o menor fortuna. Y no sólo eso, sino que de este esfuerzo por conjugar la teoría y la práctica presentimos que va a evolucionar asombrosamente en la siguiente generación.
A comienzos del siglo veinte, la educación se centró en la adquisición de destrezas de alfabetismo: lectura sencilla, escritura y aritmética. Por regla general, los sistemas educativos no preparaban a la gente para pensar y leer críticamente, para expresarse clara y convincentemente, para resolver problemas complejos en ciencias y matemáticas. Ahora se requiere que todo el mundo maneje estos aspectos de alto alfabetismo, para desenvolverse con competencia, valores y emociones positivas en un mundo de sobreabundancia de información y constantes estímulos visuales.
Entre otros factores, lo que más debemos tener en cuenta, desde nuestro punto de vista, es como la información y el conocimiento están creciendo a un paso mucho más rápido que en cualquier época anterior de la historia de la humanidad. Más que nunca, la misma magnitud del conocimiento humano hace imposible que la educación pueda abarcarlo todo. El objetivo de la educación se concibe, mejor, como el de ayudar a los estudiantes a desarrollar las herramientas intelectuales y las estrategias de aprendizaje que se requieren para adquirir el conocimiento que le permite a la gente pensar productivamente acerca de la historia, la ciencia y la tecnología, los fenómenos sociales, las matemáticas y las artes. La comprensión fundamental en torno a las materias, lo que incluye cómo delimitar y formular preguntas significativas acerca de varias áreas de estudio, contribuye a que las personas desarrollen una comprensión más básica de los principios del aprendizaje que pueden ayudarles a convertirse en automotivados aprendices permanentes.
SAAS está formado por acciones educativas que se integran de forma natural dentro del proyecto educativo del centro escolar, adaptándose a las posibilidades y limitaciones de la comunidad educativa. Estas acciones integradas, las realizan los propios educadores dentro de sus tareas asistenciales y educativas habituales, una vez han entendido su sentido, la intención con que se realizan y su rentabilidad a corto, medio y largo plazo. Los educadores descubrirán que ellos mismos son los primeros beneficiarios de integrar un SAAS dentro de su centro escolar.
Además, en la mayoría de los casos, muchas de las acciones no serán nuevas, sencillamente se potenciarán y coordinan en un plan global. “La unión hace la fuerza”. Con las adecuadas indicaciones a los educadores, se logrará una mayor intencionalidad y motivación a la hora de solicitar ciertos esfuerzos a los menores, o trabajar de una determinada manera. Se sentirán motivados, apoyados y seguros.
Además de la formación de los educadores que tiene como tarea optimizar el rendimiento de aprendizaje en las salas de estudio de los centros, SAAS ofrece formación y seguimiento a los mentores para coordinar sus esfuerzos con los orientadores de la sala de estudio. A sí mismo, desde la URJC, formamos especialistas SAAS que de forma voluntaria harán las funciones de coordinación y formación en cada centro de acogida.
Los especialistas SAAS son estudiantes de los grados y másteres de educación que realizan esta función como prácticas voluntarias y consisten en acciones formativas puntuales en momentos señalados a lo largo del curso. Estos aditivos se concretan en una serie de sesiones y cursos intensivos con educadores del centro de acogida, mentores voluntarios y menores del centro de acogimiento, y las diferentes formulas de seguimiento. Como suele suceder, lo crucial es el día a día en el centro pero supone un enriquecimiento “esta toma de alimento” para trabajar con energía y aunar esfuerzos en la misma dirección.

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